Test de personalidad

A veces me resulta muy difícil ponerme de acuerdo con mis amigos con respecto a los aromas de un vino. Para mí es lógico: la memoria olfativa esta muy vinculda a la emocional. Yo, que pasé gran parte de mi infancia revolcada en las plantas de perejil o subida a los árboles de fruta en la casa de mi abuela, no voy a evocar lo mismo que una persona que vivió toda su vida en un departamento en Capital. Entonces, para ponernos de acuerdo y poder compartir el momento,  recurrimos a otras formas de descripción, que además son más divertidas.  Y me encanta comparar a los vinos con personas: este Bonarda es un gordito copado; aquel Malbec de Valle de Uco, el yerno que mi vieja adoraría y el Cabernet de Salta un machazo irresistible.

Hay vinos agresivos, generosos, amables, crípticos, suaves, con carácter, elegantes, rústicos.

A veces me parece una exageración, pero si está aceptado que las mascotas «se dan cuenta» de lo que le pasa a los dueños, entonces un vino puede ser «tímido».

En fin.

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